jueves, 11 de octubre de 2012

EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (1868-1874)

Introducción.

La revolución de septiembre de 1868, llamada por sus protagonistas "La Gloriosa", significó el final de la monarquía de Isabel II.
Se sucedieron después seis años de inestabilidad, en los que hubo varios regímenes políticos. La característica común a todo el período fue la búsqueda de un nuevo orden político y social, en el que tuvo un protagonismo fundamental la pequeña burguesía de las ciudades y el naciente movimiento obrero.
El Sexenio Democrático fue la última etapa de la revolución liberal en España y representó un intento de ampliar el liberalismo e instaurar la democracia. Fueron años de conflictos de diversa índole: políticos (aparición del federalismo, levantamiento carlista, guerra en Cuba); sociales (reivindicaciones populares, primeras organizaciones socialistas y anarquistas) y económicos (contexto de crisis, lucha entre proteccionistas y librecambistas).

La burguesía democrática no consiguió estabilizar un régimen político definido. La regencia, la monarquía democrática de Amadeo I de Saboya y más adelante la República no pudieron controlar los diversos conflictos que se presentaron. El Sexenio fracasó en su intento de modernización política del país y se impuso de nuevo la solución monárquica, que condujo al período de la Restauración de los Borbones, en la persona de Afonso XII, el hijo de Isabel II.


Europa y el mundo.

En el contexto internacional por estos años se estaba fermentando una revolución que cambiaría para siempre las estructuras sociales de la comunidad industrial y consumaría la integración del mundo con gran rapidez. Un desarrollo que se inicia en el último cuarto del siglo XIX, y que en sus líneas básicas alcanzará nuestros días, en que  la crisis actual está cuestionando el modelo de crecimiento gestado entonces.

Este modelo tuvo su origen en la revolución industrial que en Europa continental se produjo en el último cuarto del siglo XIX, consecuencia de la edad del ferrocarril que para 1870 había unido el continente con una nueva red de comunicaciones.
A partir de 1870 se generó un desarrollo económico sin precedentes avalado por la aplicación de los descubrimientos científicos al proceso industrial. La revolución del hierro y el carbón quedó suplantada por la edad del acero y la electricidad, del petróleo y los productos químicos.

El desarrollo económico se inició con la industria eléctrica, química y petrolífera que tuvieron un impacto sin precedentes tanto por la rapidez de sus efectos como por la amplitud de sus aplicaciones a otras industrias.

Los avances científicos tuvieron gran trascendencia en la sociedad:

La medicina, higiene y nutrición: la gran edad de la bacteriología que arrancó en 1870 y quedó asociada a los nombres de Pasteur y Koch, debió su impulso al desarrollo de los nuevos tintes de anilina, que hicieron posible la identificación de una amplia gama de bacterias por procedimientos diferenciados de coloración. 

La microbiología, la bioquímica y la bacteriología tuvieron significativos resultados: producción del primer antibiótico, descubrimiento de las vitaminas y de las hormonas (1902), la identificación del mosquito trasmisor de la malaria. La aspirina se puso en venta en 1899. La anestesia y los antisépticos revolucionaron la práctica de la medicina.
Como consecuencia de las mejoras en la higiene y en la medicina el índice de mortalidad descendió bruscamente en los países de Europa occidental. La población de Europa que había aumentado en 30 millones entre 1850 y 1870, creció no menos de 100 millones entre 1870 y 1900. La totalidad de este incremento de población fue absorbido por las ciudades.

Los objetos de uso generalizado en la civilización actual, hicieron su aparición entre 1867 y 1881:
el motor de combustión interna, el teléfono, micrófono, gramófono, telegrafía sin hilos, lámpara eléctrica, mecanización de los transportes públicos, neumáticos, bicicleta, máquina de escribir, periódicos y rotativos, fibras sintéticas, la seda artificial, plásticos, bakelita...

Las nuevas técnicas industriales necesitaron la creación de empresas de gran envergadura, lo que supuso la necesidad de grandes capitales para invertir. La fundación de la compañia de petróleo Rockefeller Standard en 1870 puede considerarse como el símbolo del alborear de la nueva edad en un momento en que Estados Unidos ya se perfiló como gran potencia mundial. La crisis de superproducción - que fue la consecuencia de las nuevas técnicas y la causa inmediata de la gran depresión entre 1873 y 1895- vino a acentuar el proceso de consolidación industrial a través de la formación de trusts y empresas reunidas.

Al desarrollo de la gran industria se asoció la concentración de la población en extensas aglomeraciones urbanas, donde se aglutinó un proletariado que tendrá gran protagonismo en el devenir político futuro:
Antes de la revolución de 1848, París y Londres eran las únicas ciudades que superaban el millón de habitantes, ahora las grandes metrópolis se convirtieron en lugar de cita de la sociedad industrial: Berlín, Viena, San Petesburgo y Moscú en Europa. Nueva York, Chicago y Filadelfia en EEUU. Buenos Aires y Río de Janeiro en Sudamérica. Tokio, Calcula y Osaka en Asia. Todas ellas rebasaban el millón y es significativo que la aparición de grandes centros metropolitanos fuera un fenómeno mundial.

Las malas condiciones de vida y de trabajo impulsarán a la clase obrera a agruparse en organizaciones de clase para defender sus intereses:

El socialismo utópico fue el marco ideológico en el que se desenvolvió la primera fase organizativa de la clase obrera, que será sustituido en la segunda mitad del siglo XIX por el anarquismo y el marxismo.  

La red de comunicaciones tomó gran impulso:

La terminación de las redes ferroviarias, el desarrollo de los barcos de gran tonelaje y el perfeccionamiento de las técnicas de refrigeración facilitaron la provisión de alimentos baratos para la creciente población industrial. La apertura del Canal de Suez en 1869 redujo la distancia entre Europa y el Oriente y su tráfico se triplicó entre 1876 y 1890. Los productos coloniales ultramarinos como el té de la India y el café de Brasil, aparecieron en cantidad en los mercados europeos y Argentina se convirtió en la primera exportadora de carne.

En Europa la perforación de los Alpes por los túneles de Mont Cenis y de San Gotardo en 1871 y 1882
redujo el trayecto desde Italia y el Mediterráneo hasta Francia y Alemania, de días a horas permitiendo al norte industrializado importar en gran escala frutos y vegetales meridionales.

Como preámbulo se produjeron una serie de fenómenos de enorme trascendencia política:

En 1865 finalizó la Guerra de Secesión en Estados Unidos, cuyo desenlace significó el triunfo de la economía industrial (abolicionista) sobre la agraria (esclavista). Cuando en 1869 se terminó en Utah, el primer ferrocarril que cruzó el continente americano, los EEUU dejaron de ser un país atlántico para convertirse en una nación continental montada sobre unas estructuras nuevas altamente industrializadas.

En Europa se consolidaron los estados nacionales en el período 1859-1871, con la unificación de Italia, y Alemania, a la vez que avanzaban los gobiernos constitucionales.

En Japón la restauración Meiji entre 1866 y 1869 sentó las bases para un desarrollo económico de gran envergadura basado en la industria.

En este proceso Europa alcanza la máxima influencia entre los pueblos no europeos pero se configurarán  dos Europas -una interior y otra exterior- que se habían ido fraguando desde 1870:

El centro era la Europa interior cuyos límites podían establecerse con una línea imaginaria que uniría Glasgow, Estocolmo, Danzing, Trieste, Florencia y Barcelona.

 La zona interior:
  • Contenía toda la industria pesada europea.
  • La red ferroviaria más densa.
  • Concentraba la riqueza de Europa: alto nivel de vida y acumulación de capital.
  • Poseía los laboratorios y toda la actividad científica de Europa.
  • Tenía la fuerza del gobierno constitucional y parlamentario.
  • Poseía los movimientos liberales, socialistas y reformistas de muy diverso tipo.
Junto a ello:
  • La tasa de mortalidad era baja.
  • La expectativa de vida alta.
  • La instrucción universal.
  • La productividad muy alta.
  • Mejoraban ostensiblemente las condiciones de sanidad y salud.
Estas condiciones eran compartidas por algunas regiones de colonización europeas, especialmente por el nordeste de Estados Unidos.

La zona exterior:
Incluía la mayor parte de Irlanda, la mayor parte de la península ibérica e italiana, la Europa al este de lo que entonces era Alemania, Bohemia y Austria.
  • Era agrícola, con una productividad agraria más baja que la zona interior.
  • La población era más pobre.
  • El índice de analfabetismo alto.
  • La esperanza de vida más baja.
  • Los ricos eran terratenientes, por lo general, absentistas.
A partir de 1870 cada vez en mayor medida la zona exterior vivía de la venta del grano, lana o madera a la zona interior más industrializada. Era pobre para comprar productos manufacturados, así que tomaba préstamos en Londres o París.
Su filosofía social y política era importada de Alemania y de Occidente, contrataba ingenieros y técnicos de la primera zona para construir sus puentes e instalar sus telégrafos, enviaban a sus jóvenes a las universidades de la primera zona para estudiar medicina y otras profesiones.
Muchas zonas de las colonias europeas de ultramar pueden considerarse de esta zona exterior (América latina o la parte meridional de EEUU).

Una tercera zona está formada por Asia y África, que desde el punto de vista europeo son (excepto Japón) atrasadas y destinadas a depender de Europa en el medio siglo siguiente a 1870.

Las nuevas industrias precisaron materias primas en abundancia y alimentos para su enorme población urbana.

Ahora la industria salió al mundo en busca de materias primas, sin las cuales no podía subsistir en sus nuevas estructuras. La zona externa de los productores de materias primas se extendió desde Norteamérica, Rumanía y Rusia a las tierras tropicales y subtropicales, y más lejos, hasta Australasia, Argentina y Sudáfrica, áreas y líneas comerciales que antes habían vivido confinadas dentro de sí mismas se fundieron en una economía única a escala mundial. Se creó por primera vez un mercado mundial regido por precios internacionales. A finales del siglo XIX, la mayor parte del mundo estaba enlazado entre sí desde el p.v. económico y financiero.

El voraz apetito del nuevo industrialismo, incapaz de extraer suficientes víveres de los recursos locales, devoraba con rapidez las reservas del mundo entero. Ya no se trataba de cambiar manufacturas europeas -predominantemente textiles- por los tradicionales productos orientales y tropicales. Ni siquiera de dar salida a la expansión de las industrias del hierro y del acero construyendo ferrocarriles y puentes. Ahora la industria salió al mundo en busca de materias primas, sin las cuales no podía subsistir en sus nuevas estructuras.

El nuevo imperialismo de las últimas décadas del siglo XIX fue una consecuencia de los progresos económicos y sociales de los países de Europa y Estados Unidos.

El nuevo imperialismo representaba un movimiento mundial en el que se habían embarcado todas las naciones industrializadas, incluidos los EEUU y Japón.

El imperialismo de fines del XIX fue consecuencia de los cambios económicos y sociales del período posterior a 1870 ya que:
  1. La revolución industrial había creado un abismo entre los pueblos desarrollados y no desarrollados.
  2. Había mejorado las comunicaciones.
  3. Las innovaciones técnicas y las nuevas formas en la organización de los negocios habían incrementado las posibilidades de explotar los territorios subdesarrollados. 
Puesto que en la nueva era industrial ninguna nación podía bastarse a sí misma fue necesario que cada país industrial desarrollase un imperio colonial que dependiese solo de sí mismo y formase una extensa y compleja red comercial autosuficiente protegida si fuese necesario por barreras aduaneras contra la competencia exterior. En ese empeño la nación madre proporcionaría bienes manufacturados a cambio de productos alimenticios y de materias primas.

Las teorías neo-mercantilistas dieron cuerpo teórico al proceso que se estaba fraguando. En la argumentación del neomercantilismo se barajaban cuestiones de prestigio, motivos económicos y maniobras puramente políticas.
Los discursos franceses pretendían una restauración de su prestigio internacional hundido tras la derrota de 1870-71.
Los alemanes consideraban la ampliación de su base económica como un medio esencial para asegurarse un puesto directivo en la constelación internacional.
Estados Unidos exigía las colonias españolas para favorecer el comercio y la creación de capital.
Rusia se expandió por Asia central entre 1858 y 1876.
Las potencias europeas se repartieron África al tiempo que se extendían en Tahítí, Tonkín, Túnez, Madagascar y las Nuevas Hébridas.

Como contrapartida se desarrollaron las ideas internacionalistas y de solidaridad de clase a través de la consolidación de organizaciones bajo las ideologías marxista y anarquista.

Las potencias extendieron su dominio por todo el mundo.

En Asia la ocupación francesa de Annam en 1883 provocó la reacción de Inglaterra que se anexionó Birmania en 1886. China se la repartieron entre Inglaterra, Francia y Rusia. La porción de Alemania fue pequeña pero adquirió territorios en África y en las islas del Pacífico con población de 13 millones. Por último, entró en este reparto Estados Unidos que se anexionó la República de Hawai en 1888, Pearl Harbor en 1887; y tras declarar la guerra a España, se apoderaron de Puerto Rico, Guam, islas Marianas y Filipinas, y establecieron protectorado en Cuba.




ESPAÑA.

Entre 1863 y 1868 se produjeron en España una serie de crisis económicas y políticas que pusieron de relieve las deficiencias del sistema liberal y la debilidad de la economía capitalista. Nos encontramos en los últimos años del reinado de Isabel II y los acontecimientos desembocaron en el exilio de la reina y la formación de un gobierno provisional, iniciándose entonces el período conocido como Sexenio Democrático que se abrió con la "Revolución Gloriosa".

CAUSAS DE LA REVOLUCIÓN.


La crisis económica.

En 1843 se inició una fase de expansión económica que afectó a toda Europa, pero en torno a 1860 la situción empezó a cambiar y el año 1866 fue el inicio de una importante crisis económica. La recesión se manifestó a nivel financiero e industrial, y constituyó la primera gran crisis del sistema capitalista a nivel internacional, que conincidió, además, con una crisis de subsistencias, que tuvo importantes conecuencias en las condiciones de vida de las clases populares.

La crisis financiera tuvo su origen en la crisis de los ferrocarriles:
  • El escaso desarrollo industrial español repercutió en una escasa demanda de mercancías y viajeros, insuficiente para hacer rentables las líneas. Esto provocó la caída de las acciones en Bolsa.
  • Los inversores exigieron subvenciones al gobierno que carecía de fondos al haberse desplomado también las cotizaciones de la deuda pública.
  • La situación provocó la crisis de muchas entidades financieras que cancelaron sus créditos y extendieron la alarma hacia particulares y empresas.

La crisis industrial fue simultánea a la crisis financiera, y afectó especialmente a Cataluña. Lo que pasó fue lo siguiente:
  • La industria textil se abastecía con algodón importado de Estados Unidos, pero la Guerra de Secesión americana (1861-1865) encareció la importación de esta materia prima y provocó su escasez. 
  • Muchas pequeñas industrias del sector algodonero no pudieron afrontar el alza de precios en un momento en el que descendía la demanda de productos textiles debido a la crisis económica general y al fuerte aumento de los precios de los alimentos provocado por la crisis de subsistencias.

La crisis de subsistencias se inició en 1866:
  • Una serie de malas cosechas provocaron la escasez de trigo, alimento básico de la población española. 
  • Los precios empezaron a subir y en 1868 este cereal ya había doblado su precio respecto a 1865. 
  • El coste del pan sufrió el consiguiente aumento, y lo mismo ocurrió con otros productos básicos para la alimentación (arroz, bacalao, etc.).

La combinación de ambas crisis, industrial y agraria, agravó la situación. En el campo, el hambre condujo a un clima de fuerte violencia social. En las ciudades, la consecuencia fue un oleada de paro que provocó un descenso del nivel de vida de las clases trabajadoras.

La crisis política.

La revuelta de sargentos del cuartel de San Gil que fue duramente reprimida es la primera acción visible de la crisis política que se está fraguando. La reina aparta del poder a O´Donnell, pero sigue gobernando el Partido Moderado (Narváez y González Bravo) que cerraron las Cortes por decreto y siguieron sin atender los problemas del país.

El Partido Progresista dirigido por Prim y el Partido Demócrata, al carecer ambos de cauces institucionales de participación en el poder, se negaron a participar en las elecciones y en 1867 firmaron el Pacto de Ostende con los objetivos de:
  • acabar con el moderantismo en el poder, 
  • poner fin de la monarquía isabelina y 
  • abrir un proceso constituyente donde a través de unas Cortes elegidas por sufragio universal se decidiera -entre monarquía o república- la nueva forma de gobierno.
Los unionistas se unieron al pacto tras la muerte de O´Donnell en noviembre de 1867. Esta adhesión fue fundamental para el triunfo de la revolución y para definir su carácter:
  • Por un lado, los unionistas (Serrano) aportaron una buena parte de la cúspide del ejército, dado que contaban con muchos de sus altos mandos. 
  • Por otro, el carácter conservador y opuesto a todo cambio social de los unionistas, contrarrestó el peso de los demócratas y redujo el levantamiento de 1868 a un pronunciamiento militar, aunque las proclamas y los manifiestos hablaran de revolución y utilizaran las reivindicaciones de libertad y justicia social.

LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE DE 1868

La revolución y el gobierno provisional.

El 18 de septiembre de 1868, la escuadra concentrada en la bahía de Cádiz al mando del brigadier Juan Bautista Topete protagonizó un alzamiento militar contra la reina Isabel II:
  • Prim, exiliado en Londres, y Serrano, desterrado en Canarias, se reunieron con los sublevados y consiguieron el apoyo de la población gaditana. 
  • En los días siguientes, Prim, con tres fragatas, fue sublevando a Málaga, Almería y Cartagena.
  • Las fuerzas leales al gobierno defendieron el trono con las armas y el 28 de septiembre ambos bandos se encontraron en Puente de Alcolea, cerca de Córdoba, librándose una batalla que dio la victoria a las fuerzas afines a la revolución. 
  • El gobierno dimitió y la reina salió de San Sebastián con dirección a Francia el 29 de septiembre de 1868, donde fue acogida por el emperador Napoleón III.
  • En la revolución tuvieron gran protagonismo las clases populares, en especial las urbanas, dirigidas por demócratas, republicanos y un sector de los progresistas. 
  • En muchas ciudades se constituyeron Juntas revolucionarias que organizaron el levantamiento y lanzaron llamamientos al pueblo. 
  • Las consignas eran demandas de libertad, soberanía, seprarción de la Iglesia y el Estado, supresión de las quintas, sufragio universal, abolición de impuestos de consumos, elecciones a Cortes constituyentes, reparto de la propiedad o proclamación de la república.
  • Se nombró en Madrid un gobierno provisional centrista con el apoyo de unionistas y progresistas y de la Junta de Madrid que actuó de espaldas al resto de las Juntas del país. 
  • El general Prim fue nombrado presidente del gobierno y el general Serrano fue proclamado regente. 
  • El nuevo ejecutivo ordenó disolver las Juntas y desarmar a la Milicia Nacional dejando claro que una cosa era derrocar a los Borbones y otra pretender cambios revolucionarios en el sistema económico o político.
La Constitución de 1869 y la regencia.
  • El nuevo gobierno provisional promulgó una serie de decretos de carácter progresista -libertad de imprenta, derecho de reunión y asociación, sufragio universal- y convocó elecciones a Cortes constituyentes. 
  • Por primera vez en España se reconoció el sufragio universal masculino (para varones mayores de 25 años). 
  • La victoria fue para la coalición gubernamental (progresistas, unionistas y un sector demócrata), partidiaria de la fórmula monárquica.
  • Aparecieron en la Cámara dos importantes minorías: carlista y republicana.

La Constitución de 1869:
  • estableció un amplio régimen de derechos y libertades, 
  • proclamó la soberanía nacional, de la que emanaban la monarquía y los tres poderes. 
  • El Estado se declaraba monárquico pero la potestad legislativa residía en las Cortes, quedando la potestad del rey limitada. 
  • Las Cortes se componían de Congreso y Senado. 
  • Las provincias de ultramar, Cuba y Puerto Rico gozaban de los mismos derechos que las peninsulares, mientras Filipinas quedaba gobernada por una ley especial.
Proclamada la Constitución la regencia recayó en el general Serrano, mientras Prim fue designado jefe de gobierno.

La renovación económica.
La política económica de esta etapa se caracterizó por la defensa del libecambismo y por la apertura del mercado español a la entrada del capital extranjero. Se establecieron las siguientes medidas:
  • Supresión del impuesto de consumos (volvió a restablecerse para las haciendas locales con una nueva ley en 1870).
  • Se introdujo la contribucción personal que gravaba a todos los ciudadanos según su renta.
  • Se estableció la peseta como unidad monetaria en un intento de unificar el sistema monetario.
El estado de la Hacienda española era el problema más grave:
  1. La deuda pública se elevaba a 22.109 millones de reales, con unos intereses anuales de unos 591 millones, más las deudas contraídas con la banca extranjera. 
  2. Además, la grave crisis de los ferrocarriles sólo parecía tener solución utilizando recursos públicos para subvencionar a las compañías ferroviarias. 
La Ley de Minas de 1871 intentó solucionar estos problemas:
  • Se posibilitó con ella la venta o concesión de yacimientos mineros a distintas compañías, esencialmente extranjeras. Era esta una medida acorde con la liberalización de la economía, que ofrecía facilidades a la entrada de capitales exteriores. 
  • Con los ingresos obtenidos de la llamada desamortización del subsuelo, se hizo frente a la devolución de los préstamos.
La Ley de Bases Arancelarias (julio de 1869) aprobó la liberalización de los intercambios exteriores, poniendo fin a la tradición proteccionista de España. A ella se opusieron los industriales algodoneros catalanes y los cerealistas del interior, que veían peligrar su monopolio sobre el mercado español.

El cambio político.
La Constitución de 1869 consolidó un régimen político basado en los princpios liberal-democráticos, pero frustró algunas aspiraciones de otros grupos políticos. Entre otras:
  • La forma monárquica de gobierno se contraponía a los republicanos.
  • El mantenimiento del culto y del clero aprobado en la Constitución se oponía a amplios sectores radicales.
  • La persistencia de las desigualdades sociales se enfrentaba a campesinos, jornaleros y trabajadores de fábrica, que no veían mejorar su situación.
Durante todo el período se mantuvo una fuerte conflictividad social:
- El campesinado andaluz y extremeño demandaba un mejor reparto de la tierra.
- Las revueltas urbanas protestaban contra los consumos, las quintas (reclutamiento para el ejército) y el aumento de los precios.
- El incipiente movimiento obrero se radicalizó en demanda de mejoras de salario y de trabajo.
En un primer momento fueron los republicanos los que canalizaron gran parte del descontento, pero sus reiterados fracasos desembocaron en posiciones más radicales canalizadas a través del internacionalismo.
Las ideas internacionalistas llegaron a España a partir de 1868, con la expansión de las ideas vinculadas a la Primera Internacional (anarquismo y socialismo), lo que abrió una nueva etapa en la organización del proletariado y del campesinado en nuevas organizaciones de clase, alejadas de los partidos clásicos.

LAS FUERZAS POLÍTICAS: EL AUGE DEL REPUBLICANISMO.

El nuevo panorama político.
Estuvo dominado por cuatro grandes tendencias:
  1. En la derecha
    1. carlistas (católicos y monarquía tradicional) 
    2. moderados (fieles a Isabel II y apoyados por la burguesía agraria de base latifundista, su líder: Cánovas del Castillo). 
  2. En el centro
    1. unionistas (Ríos Rosas), 
    2. progresistas (Prim, Sagasta y Ruiz Zorrila)  
    3. monárquico-demócratas. Apoyados por la burguesía financiera e industrial, clases medias urbanas, sectores del ejército y numerosos intelectuales y profesionales liberales.
  3. En la izquierda: el Partido Republicano Federal dirigido por Pi y Margall y Figueras:
    • Propugnaban un sistema de pactos entre los distintos pueblos o regiones histórico-culturales como una nueva forma de articular el Estado. 
    • Defendían la forma republicana de gobierno, la separación de la Iglesia y el Estado y el laicismo de este. 
    • Promulgaba un proyecto de transformación social que compaginaba la ampliación de los derechos democráticos con la intervención del Estado en la regulación de las condiciones laborales. 

Era apoyado por la pequeña burguesía,las clases populares urbanas y parte del movimiento obrero y campesino (antes de ser atraído por las ideas anarquistas y socialistas).
En este núcleo nacieron las primeras proposiciones de leyes protectoras de los trabajadores, de tal manera que republicanismo y cambio social fueron realidades estrechamente asociadas en el Sexenio.

El auge del republicanismo corrió parejo al desencanto de las masas populares con progresistas y demócratas incapaces de llevar a cabo las reformas que prometían.

En la revolución de 1868 se plantearon reinvindicaciones de carácter social más avanzadas que en el resto de revueltas liberales anteriores. En ello intervinieron los siguientes factores:
  1. Alta implicación de las clases populares en el proceso revolucionario. 
  2. Se trataba de conseguir participación política y de solucionar problemas de carácter social - condiciones de trabajo, salarios, reparto de tierras-. 
  3. Para un amplio sector de la población, la consecución de estos objetivos iba ligada al triunfo de la república federal.
En diciembre de 1868 se produjero los primeros levantamientos federalistas que se extendieron a otras ciudades (Málaga, Sevilla, Badajoz, Béjar, Orense, Tarragona, Gandía y Valencia). Los ejes de su lucha eran los siguientes:
  • Proclamación de la república. 
  • Oposición a la reimplantación de la monarquía. 
  • Se opusieron a las quintas, y propuesieron cambios en el injusto sistema de sorteo y redención, pero no consiguieron su abolición.

En mayo de 1869, los republicanos federales de casi toda España establecieron una serie de pactos para provocar levantamientos, y al mes siguiente constituyeron en Madrid un Consejo Federal provisional. Se llegaron a movilizar partidas federales que sumaron unos 45000 hombres, con especial implantación en Cataluña, Aragón, Andalucía (valle del Guadalquivir) y Valencia.

Prim tuvo que recurrir al ejército para sofocar estos levantamientos. A finales de 1869, el jefe de gobierno proclamó que el movimiento republicano federalista había sido vencido. Pero en los años siguientes volvieron a reproducirse las insurrecciones.


EL REINADO DE AMADEO DE SABOYA.

Búsqueda y elección del nuevo monarca.
La Constitución de 1869 establecía como forma de gobierno una monarquía democrática; así que la principal tarea institucional fue encontrar un monarca que sustituyera a los desacreditados Borbones.
Prim fue el encargado de llevar a cabo las negociaciones necesarias para establecer un consenso internacional sobre el candidato más idónero para el vacante trono español. Se impuso la candidatura de Amadeo de Saboya, un hombre con una concepción democrática de la monarquía y miembro de una dinastía que gozaba de gran popularidad por haber sido la artífice de la unificación de Italia.


Amadeo de Saboya fue elegido rey de España por Las Cortes en noviembre de 1870, y llegó a Cartagena el 30 de diciembre. Tres días antes fue asesinado el general Prim, con lo que el nuevo monarca se quedó sin su valedor y consejero más fiel. El 2 de enero, Amadeo de Saboya fue proclamado rey y, tras tomarle juramento, las Cortes constituyentes se disolvieron para iniciar una nueva etapa de monarquía democrática.

El controvertido asesinato del general Prim llega hasta nuestros días en que recientes investigaciones están aportando nuevas pruebas sobre aquel suceso.

Las dificultades de la nueva monarquía.
La nueva dinastía contaba con escasos apoyos. En la votación de las Cortes obtuvo 191 votos de los 311 diputados presentes:
  • Lo apoyaban progresistas y unionistas pero sin unanimidad entre los diferentes sectores de estos partidos. 
  • Contó con la oposición: 
    • aristocracia, clero y camarillas cortesanas de la época de Isabel II.
    • parte del ejército no vinculado a progresistas o unionistas, lo que fue especialmente grave al desencadenaarse el conflcto carlista y la guerra en Cuba.
    • sectores populares con arraigo republicano, contrarios a la monarquía de cualquier signo.
Establecido el sufragio universal y las libertades políticas, el nuevo monarca pretendió consolidar un régimen plenamente democrático. Pero los dos años del reinado de Amadeo de Saboya estuvieron marcados por constantes dificultades:
  • Económicas: los problemas del Estado eran acuciantes y hubo de recurrir a la emisión de más deuda pública.
  • Políticas: lucha permanente entre los grupos políticos.
  • Militares: revitalización del conflicto carlista, de la guerra en Cuba y de las insurrecciones republicanas.
Una permanente inestabilidad.
  1. Amadeo contó desde el principio con la oposición de los moderados, que consideraban ilegítima a la nueva dinastía y continuaban fieles a los Borbones: 
    • Conscientes de la impopularidad de Isabel II, empezaron a organizar la restauración borbónica en la persona del príncipe Alfonso, hijo de la reina. 
    • Cánovas del Castillo, el principial dirigente de este grupo, fue captando a muchos disidentes unionistas y progresistas, y les convenció de que la monarquía borbónica era una garantía de orden y estabilidad frente al excesivo liberalismo de la monarquía de Amadeo I. 
    • Esta opción contó con el apoyo de la Iglesia y la élite del dinero, opuesta a un régimen que legislaba en contra de sus intereses (abolición de la esclavitud en Cuba, regulación del trabajo infantil, etc.)
  2. Los carlistas se reorganizaron como fuerza política al amparo del clima de libertad que introdujo la "Gloriosa" y en 1872: 
    • Se sublevaron con la expectativa de sentar en el trono a su candidato, Carlos VII. 
    • La rebelión se inició en el País Vasco y se extendió a Navarra y a zonas de Cataluña convirtiéndose en un permanente foco de inestabilidad.
  3. Los sectores republicanos tampoco apoyaban la monarquía pues aspiraban a un cambio de sistema social:
    • En el año 1872 se produjeron nuevas insurreciones de carácter federalista. 
    • La acción de los republicanos se combinó con la influencia de las ideas internacionalistas, especialmente de carácter anarquista, que aunque fueron rápidamente reprimidas, aumentaron la inestabilidad del régimen.
  4. En 1868 se inició, con el llamado "grito de Yara", un conflicto en la isla de Cuba (Guerra de los Diez Años): 
    • La insurrección, dirigida por algunos propietarios criollos contó con el apoyo popular al prometer el fin de la esclavitud en la isla.
    • El gobierno se mostró partidario de conceder reformas políticas a la isla, pero los sectores con intereses económicos en Cuba se opusieron y frustraron la posibilidad de una solución pacífica al conflicto. 
  • El final del reinado fue el resultado de la desintegración de la coalición gubernamental (unionistas, progresistas y demócratas): 
    • En dos años se formaron seis gobiernos y hubo que convocar elecciones tres veces. 
    • La oposición, a partir de 1872, practicaba un total abstencionismo como forma de presión política. 
    • Finalmente, privado de todo apoyo, el 11 de febrero de 1873, Amadeo de Saboya presentó su renuncia al trono y abandonó España.

LA PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA (1873-1874)

La última etapa política del Sexenio Democrático fue la Primera República. Su duración no alcanzó un año: se proclamó en febrero de 1873 y fue derrocada por un golpe de Estado en enero de 1874.



La proclamación de la República.

Tras la renuncia de Amadeo de Saboya; las Cortes decidieron someter a votación la proclamación de una república que fue aprobada el 11 de febrero de 1873 por una amplia mayoría de 258 votos a favor y 32 en contra. Como presidente de gobierno fue elegido  Estanislao Figueras.
Pero en realidad la mayoría de la Cámara era monárquica, y su voto republicano fue una estrategia para ganar tiempo y organizar el retorno de los Borbones al trono español.
En el plano internacional, la Primera República española solo contó con el apoyo de Estados Unidos y Suiza. El resto de potencias no reconocieron el nuevo sistema.

En el interior del país, la República fue recibida con entusiasmo por las clases populares, que creyeron que había llegado el momento de cumplir sus aspiraciones de cambio social:
  • Los federales ocuparon las corporaciones de muchos municipios y constituyeron Juntas revolucionarias para desplazar de la Administración a los antiguos cargos monárquicos.
  • En Andalucía se produjo un movimiento insurreccional que pretendía dar solución al problema del reparto de tierras entre el campesinado.
  • En las ciudades se produjeron amplias movilizaciones a favor de la reducción de la jornada laboral, del aumento de salarios y de la implantación inmediata del Estado federal. 
Los dirigentes republicanos encargados de poner en funcionamiento el nuevo sistema estaban lejos de las aspiraciones revolucionarias. Su interés por respetar la legalidad se concretó en la disolución de las Juntas y en la represión de las revueltas populares. Pacificado el panorama se convocaron elecciones a Cortes constituyentes, que ganaron ampliamente los republicanos.



La victoria republicana era engañosa, ya que más de un 60% del electorado se abstuvo.













El intento de instaurar una República federal.

Las Cortes se abrieron el 1 de junio de 1873 y el día 7 proclamaron la República Democrática Federal. Estanislao Figueras fue nombrado presidente:
  • Tomó las primeras medidas reformistas al suprimir los impuestos de consumos y las quintas
  • La falta de recursos del Estado y la desorganización del ejército provocaron su dimisión. 
  • El gobierno pasó a manos de Francisco Pi y Margall, que quedó encargado de elaborar una Constitución federal para España.

El proyecto de Constitución federal.

El proyecto de la nueva Constitución se presentó en las Cortes en julio. Su propósito era emprender importantes reformas, pero los pocos meses que duró la experiencia republicana no permitieron el desarrollo de la legislación reeformista.

La Constitución Republicana Federal de 1873:
  • Seguía la línea de la Constitución de 1869 en relación con la implantación de la democracia y al reconocimiento de amplios derechos y libertades. 
  • La República tendría un presidente y las Cortes mantendrían las dos cámaras, el Senado y el Congreso. 
  • Se declaraba la libertad de culto y la separación de la Iglesia del Estado.
  • Se ratificaba la abolición de la esclavitud en las colonias, la supresión de las quintas, la reforma de los impuestos y el inicio de una legislación proteccionista en el ámbito laboral fueron las leyes más innovadoras.
 El aspecto más novedoso era la estructura del Estado:
  • Se establecía que la Nación española estaba formada por diecisiete Estados, entre ellos Cuba.
  • Declaraba que el poder emanaba de tres niveles: municipios, Estados regionales y Estado federal.
  • Los Estados regionales tendrían autonomía económica, administrativa y política, "compatible con la existencia de la Nación", y elaborarían sus propias constituciones, también compatibles con la del Estado federal. 
  • El proyecto de Constitución planteaba, por primera vez en el liberalismo español, un Estado no centralista, y recogía tradiciones regionalistas que estarían en el origen de las futuras propuestas nacionalistas.
Los conflictos armados.

La Primera República tuvo que enfrentarse a graves problemas que paralizaron la acción de gobierno.

  • Una insurrección carlista
    • Contó con un auténtico ejército y el dominio de diversos territorios tradicionalmente carlistas. 
    • En el mes de julio se extendió por gran parte de Cataluña, desde donde se hicieron incursiones hacia Teruel y Cuenca, y se consolidó en las provincias vascas y el Maestrazgo. 
    • En las zonas sublevadas se fue articulando un embrión de Estado, los ayuntamientos y diputaciones se organizaron bajo principios forales e impulsaron la lengua propia y las regionales. 
    • El conflicto se prolongo hasta 1876.
 

  • El obstruccionismo de los partidos monárquicos y las divisiones entre los propios republicanos
Todo ello socavó un régimen que tenía deficultades para dirigir un ejército escasamente fiel al proyecto republicano. 

La sublevación cantonal.
El conflicto más grave que se produjo en el breve período republicano y el que mayor situación de crisis provocó en el gobierno fue la sublevación cantonal:
  • El cantonalismo fue un fenómeno complejo en el que se mezclaban las aspiraciones autonomistas promovidas por los republicanos federales intransigentes con las aspiraciones de revolución social inspiradas en las nuevas ideas internacionalistas. 
  • La proclamación de cantones independientes, con sus gobiernos autónomos y su propia legislación, fue la consecuencia de aplicar de forma radical y directa la estructura federal desde abajo, impulsada por el deseo de avanzar en las reformas sociales.
  • La población de las zonas con fuerte implantación republicana -radicalizada por las aspiraciones revolucionarias expandidas por los núcleos anarquistas de la Internacional-, se alzaron en cantones independientes. 
  • En el mes de julio se proclamaron los cantones de Cartagena, Sevilla, Cádiz, Granada, Málaga, Bailén, Andújar, Tarifa, Algeciras, Castellón, Valencia, Alicante, Torrevieja, Almansa y Salamanca. 
  • Los protagonistas de los levantamientos eran un conglomerado social de artesanos, pequeños comerciantes y asalariados dirigidos por los federales intransigentes, decepcionados por el rumbo de los acontecimientos de la nueva República.

  • El presidente Pi y Margall se opuso a sofocar la revuelta por las armas y dimitió, siendo sustituido por Nicolás Salmerón, que inició una acción militar contra el movimiento cantonalista. 
  • Excepto en Cartagena, la intervención militar acabó rápidamente con la insurrección, pero dio un inmenso poder a los generales que asumieron la represión y volvió a colocar al ejército en el papel de único garante del orden y barrera contra la revolución social.
  • Salmerón dimitió en septiembre al sentirse moralmente incapaz de firmar las penas de muerte impuestas por la autoridad militar contra activistas cantonalistas. La presidencia recayó entonces en Emilio Castelar.
  • El nuevo ejecutivo intentó aplicar una política de autoridad y fuerza para controlar los problemas que aquejaban al país, especialmente la grave situación de Cartagena.

El fin de la experiencia republicana.
  • Desde septiembre de 1873, la República dio un vuelco conservador con el nuevo gobierno Castelar, que había ido abandonando las pretensiones federalistas y reformistas. 
  • Castelar no tenía mayoría en las Cortes y, temiendo ser destituido por la mayoría federal, había suspendido las sesiones parlamentarias para gobernar autoritariamente, respaldando a los sectores más conservadores y concediendo amplias atribuciones a los jefes militares para que mantuvieran el orden público. 
  • Ante esta situación, en diciembre del mismo año, un importante sector de diputados (Figueras, Pi y Margall y Salmerón) acordaron: 
    • Plantear una moción de censura al gobierno Castelar para forzar su dimisión, cuando se reanudasen las sesiones a Cortes. 
    • Su intención era volver a controlar el gobierno y devolver al régimen republicano sus planteamientos iniciales. 
  • El día 3 de enero de 1874 se abrieron las Cortes y el gobierno de Castelar fue derrotado por 120 votos contra 100: 
    • Era inminente la formación de un gobierno de izquierda. 
    • Al conocer este hecho, el capitán general de Castilla la Nueva, Manuel Pavía, exigió la disolución de las Cortes republicanas. 
    • Los diputados se resistieron en principio pero, ante la invasión del hemiciclo por Pavía con fuerzas de la Guardia Civil, abandonaron la Cámara. 
    • Era el día 4 de enero de 1874. Apenas hubo resistencia, ni política ni popular, lo que muestra la debilidad de la República que, excesiva para unos y demasiado tibia para otros, apenas contaba con base social en la que sustentarse.
El poder pasó en los meses siguientes a manos de una coalición de unionistas y progresistas encabezada por el general Serrano, que intentó estabilizar un régimen republicano de carácter conservador. Pero la base social que podía apoyar un proyecto de este tipo ya había optado por la solución alfonsina, esto es, la vuelta del hijo de Isabel II, Alfonso XII:
  • El 29 de diciembre de 1874, el pronuciamiento militar de Arsenio Martínez Campos en Sagunto proclamó rey de España a Alfonso XII. 
  • Anteriormente Isabel II ya había abdicado en su hijo, y Cánovas del Castillo se había convertido en el dirigente e ideólogo de su causa. 
  • El 1 de diciembre del mismo año, el príncipe Alfonso de Borbón había firmado el Manifiesto de Sandhurst, redactado por Cánovas del Castillo, que sintetizaba el programa de la nueva monarquía alfonsina: un régimen de signo conservador y católico que garantizaría el funcionamiento del sistema político liberal y restablecería la estabilidad política y el orden social.

Resumen.
http://www.slideshare.net/maito/sexenio-revolucionario-2973159



Cronología y Síntesis del período 1833-1874.
 http://webs.ono.com/pedabagon/pedro/Historia%20de%20Espana/esquema%20de%20temas/estado%20isabelino/esquema%20estado%20isabelino.html

¿Lo entendí? si quieres comprobarlo...
http://webs.ono.com/pedabagon/pedro/Historia%20de%20Espana/esquema%20de%20temas/estado%20isabelino/ejercicios%20estado%20isabelinomarcoglobal.html

Lectura y Análisis.
http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/caminos/1.html

Autores.
Benito Pérez Galdós.
Gertrudis Gómez de Avellaneda.
Gustavo Adolfo Bécquer.
Juan Valera

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